Urticaria de contacto Inducidos por frío

Es frecuente que en los servicios de alergología de nuestros hospitales se atiendan pacientes que han presentado erupciones cutáneas en relación con la exposición al frío. La mayoría se caracterizan por la aparición de prurito, eritema, urticaria y/o angioedema en las áreas de exposición o contacto con frío. Con menos frecuencia, podemos encontrarnos con pacientes que presentan brotes de una enfermedad sistémica tras haberse expuesto al frío, que debemos saber identificar y diagnosticar.

 

Clasificación y datos epidemiológicos

 

La urticaria por frío forma parte de las urticarias físicas, que son las desencadenadas por un estímulo mecánico. Dentro de ellas, ocupa el segundo lugar en frecuencia, por detrás del dermografismo o urticaria facticia, y el cuarto puesto entre las urticarias de larga duración1. En un estudio epidemiológico realizado por la Sociedad Española de Alergia, “Alergológica 2005”2, el frío fue la causa del 4,4 % de los pacientes remitidos a nuestras consultas por urticaria crónica.

La urticaria por frío comprende una serie de trastornos heterogéneos.

En términos generales podemos clasificarla en dos grandes grupos, adquirida o de origen familiar.

 

Urticaria por frío adquirida:

 

Urticaria de contacto por frío

 

De todos los cuadros comentados anteriormente (tabla 1), el más frecuente es la urticaria por frío adquirida. Dependiendo de las series, se corresponde con el 5-34% de las urticarias físicas; esta variación depende de la región estudiada, ya que las incidencias más altas se corresponden con regiones de clima frío.

 

La rápida aparición de prurito, eritema, habones y/o angioedema en las áreas de contacto o exposición al frío es la característica fundamental de la urticaria de contacto por frío. Los desencadenantes pueden ser el aire, agua u objetos ríos y también la ingesta de alimentos o bebidas frías.

Las lesiones aparecen rápidamente, minutos después de la exposición o contacto, y desaparecen en horas, casi siempre antes de dos horas.

 

Lo habitual es que la expresión clínica se limite únicamente a la zona de contacto con el frío, pero cuando la extensión del área expuesta o el tiempo de duración del estímulo son amplios, pueden producirse reacciones generalizadas, que exceden el área de contacto o afectan a otros órganos distintos de la piel. La aparición de disnea, taquicardia hipotensión y pérdida de conciencia son los síntomas más frecuentes.

 

 

 

 

¿Qué estudios de laboratorio debemos solicitar?

 

Los estudios analíticos deben restringirse a aquellos pacientes en los que la historia clínica sugiere la existencia de una enfermedad subyacente. Si está indicado, solicitaremos un hemograma, bioquímica y perfil hepático, marcadores de inflamación como PCR y VSG, crioglobulinas, ANA y serologías virales y bacterianas. En la mayoría de los pacientes los estudios de laboratorio no mostrarán ninguna causa subyacente

 

 

 

Tratamiento de la urticaria por frío  y de las criopirinopatías

De la urticaria por frío

 

El manejo práctico de los pacientes con urticaria por frío debe incluir medidas de evitación y prevención de reacciones sistémicas, tratamiento farmacológico de los episodios agudos, tratamiento de mantenimiento y monitorización de la respuesta al tratamiento.

 

1. Educación para evitar la exposición al frío y prevenir las reacciones sistémicas.

 

Los pacientes con CCU deben evitar la exposición al frío para prevenir la aparición de lesiones. Si se conoce el umbral de tiempo y temperatura necesarios para desencadenar una reacción es más fácil que el paciente sea capaz de controlar la exposición individualmente y así evitar síntomas en la vida cotidiana. En general, estos pacientes presentan merma de su calidad de vida.

Además de la prevención, el objetivo fundamental es evitar las reacciones sistémicas, por eso hay que instruirles en su reconocimiento y recomendarles que no practiquen actividades acuáticas ni consuman alimentos o bebidas frías para prevenir el edema orofaríngeo.

 

Una de las situaciones en las que un paciente con CCU puede presentar reacciones sistémicas es la cirugía. La temperatura de quirófano debe elevarse, y mantenerse al paciente lo más templado posible durante el procedimiento.

 

2. Tratamiento farmacológico de los episodios agudos.

 

Otro de los pilares fundamentales es el adiestramiento en el tratamiento de una reacción aguda. Deben llevar en su kit de emergencia adrenalina, antihistamínicos y corticoides.

Aquellos pacientes que hayan presentado una reacción anafiláctica deben llevar un autoinyector de adrenalina y nuestra obligación es explicarles cómo y cuándo deben emplearlo.

 

3. Tratamiento de mantenimiento.

 

Los antihistamínicos son el pilar fundamental para el tratamiento de mantenimiento o profilaxis de la urticaria por frío adquirida. La ciproheptadina y doxepina se empleaban hace años con buena respuesta, sin embargo, sus efectos anticolinérgicos y sedativos han relegado su uso. Otros antihistamínicos no sedativos han demostrado su eficacia: cetirizina, ebastina, rupatadina, mizolastina y desloratadina7. Dependiendo de la clínica pueden ser empleados a demanda o de forma continuada.

 

Conclusiones

 

 

Es importante recordar que el frío es capaz de inducir reacciones sistémicas, casi siempre con compromiso cardiovascular como síntoma cardinal, para tenerlo en cuenta dentro del diagnóstico diferencial de los cuadros sincopales no habituales.

 

Como ocurre siempre en medicina, una buena historia clínica, en la que se haga hincapié en los antecedentes familiares de síntomas similares, puede ayudarnos a identificar a estos pacientes, que además tendrán en los fármacos anti-IL-1 al mejor aliado para mejorar su calidad de vida y, posiblemente, evitar la progresión de la enfermedad