Pruebas Cutáneas en menores de tres años

Introducción

Las pruebas cutáneas para el diagnóstico de alergias son resultado de la reactividad cutánea que se sucede entre los alérgenos específicos purificados que al interaccionar con el IgE que les reconoce y que se encuentra entre otros en la superficie de mastocitos, desencadenan una serie de reacciones celulares bioquímicas que culminan con la liberación de histamina, dando lugar a la formación de edema, rubor y prurito.

La reactividad de las pruebas cutáneas es diferente en el niño menor que en el adulto.

Las indicaciones de las pruebas cutáneas, en niños menores de tres años, son las mismas que las publicadas para cualquier otra edad. Se considera que los niños menores de tres años, la principal alergia es a los alimentos.

Se diseñó el presente estudio para evaluar la utilidad de estas pruebas en menores de tres años de edad, con historia clínica sugestiva de alergia considerando la evolución de su padecimiento, antecedentes familiares y elevación de la IgE.

 

Material y Métodos

Los pacientes incluidos, fueron menores de tres años de edad, que acudieron a una consulta especializada de alergias por la sospecha de éstas, y que fueron vistos de enero de 1996 a diciembre del 2001. Todos tenían una historia clínica de enfermedad alérgica, con antecedentes familiares de atopia y elevación de la IgE. Fueron excluidos aquellos que presentaban problemas dermatológicos o estuvieran recibiendo algún tratamiento que pudiera interferir con las pruebas.

A todos los pacientes se les hicieron pruebas cutáneas por el método de prick. Se hizo penetrar el alérgeno por medio de un rasguño con una lanceta desechable. La evaluación de positividad de las pruebas en todos los casos, se hicieron entre 15 y 20 minutos después de la escarificación.

Los alérgenos  utilizados incluyeron pólenes de hierbas, pastos, árboles y hongos regionales, así como ácaros, perro, gato y los alimentos leche, cítricos, soya y chocolate en solución glicerinada 1:100. Como control positivo se utilizó histamina en solución glicerinada 1:100 y como control negativo, glicerina al 50% en solución salina.

 

Resultados

El total de pacientes fue de 263, siendo 121 del género femenino. Las edades fueron de los 12 a 35 meses de edad. El 92 % de los pacientes, mostraron tener dos o más pruebas cutáneas positivas, no habiendo diferencia en género. Aunque el porcentaje de positivos fue mayor entre menos edad tenía el paciente. El análisis estadístico no fue significativo.

El 76% de los pacientes fueron positivos para Dermatophagoides pteronyssinus y farinae y el 12% del total resultaron con reactividad cutánea a los alimentos y de estos, el huevo y la leche fueron los que resultaron con más casos.

 

Discusión

Encontramos que las pruebas cutáneas para el diagnóstico de alergias en niños menores de tres años, son tan valederas como aquellas que se hacen en niños mayores.

Al  definir los criterios de inclusión, consideramos importante el tener una elevación de la IgE sérica, ya que se ha demostrado que la elevación de esta inmunoglobulina, desde los ocho meses de edad para los alimentos y poco después para los inhalantes.

Las pruebas son menos intensas en los brazos que en la espalda.

En esta investigación se observó que había una asociación directa entre el tamaño de la positividad de la roncha producida por histamina y la edad del paciente.

Podemos postular que es posible tener pruebas cutáneas positivas a muy diferentes alérgenos a los cuales la madre fue expuesta y estos pasaron a la circulación del producto y éste fue estimulado en la producción de IgE específica, probablemente desde antes del nacimiento.

Además de la utilidad de las pruebas en esta edad, es claro que el diagnóstico temprano de los problemas alérgicos ayudará al pediatra y el alergólogo, a desarrollar medidas preventivas.

Podemos concluir que es posible hacer una buena evaluación de la presencia de alergias con pruebas cutáneas en niños menores de tres años y así poder instituir tratamiento de inmunoterapia específica, cuando no hay una buena respuesta a los tratamientos habituales.