Asma y Ejercicio

El ejercicio durante la niñez resulta indispensable para el juego y el aprendizaje. Por este motivo, sufrir asma durante este periodo limita el desarrollo normal de actividades propias de la niñez, lo que provoca a su vez aislamiento ya que por temor de los pacientes, sus padres o cuidadores, como de los sistemas educacionales se tiende a restringirla actividad física en niños con este padecimiento, todo ello conduce a una disminución en la calidad de vida.

Asma inducida por ejercicio, AIE

Uno de los principales desencadenantes de los síntomas del asma es el ejercicio, lo que puede conducir a padecer Asma Inducida por el Ejercicio (AIE). El AIE es una condición que por lo general se produce durante, o unos pocos minutos después del ejercicio.

Entrenamiento físico efectivo

Diversos meta-análisis han demostrado que el entrenamiento físico mejora la capacidad cardiopulmonar, los síntomas del asma y la calidad de vida en sujetos asmáticos; sin embargo, la intensidad en el entrenamiento físico es variable según los estudios, siendo necesario definir la medida de acondicionamiento efectiva en cuanto a duración y temporalidad para evaluar una respuesta apropiada, es decir, una mejora en la capacidad aeróbica para el niño asmático.

La intensidad, más que el tipo de ejercicio aeróbico (correr, nadar, ciclismo) es la base para una intervención exitosa. Es importante además individualizar la intensidad del entrenamiento para cada individuo. Para mejorar el consumo de oxígeno, la intensidad del entrenamiento debe fijarse en el umbral ventilatorio. Para entrenar a esta intensidad, se recomienda que los niños tengan un control adecuado del asma, lo cual puede lograrse a través de una terapia farmacológica adecuada

Natación y asma

Ya en la década de los setenta se consideraba a la natación como un deporte bien tolerado por los pacientes asmáticos, en comparación con otros deportes y diferentes estudios demostraban beneficios en cuanto a disminución de síntomas asmáticos y acondicionamiento físico. La natación puede mejorar la condición física, además de aumentar la capacidad pulmonar y desarrollar buenas técnicas de ventilación en pacientes asmáticos.

Conclusiones

El ejercicio físico debe recomendarse como parte del manejo integral de los pacientes asmáticos, ya que el entrenamiento aeróbico muestra múltiples beneficios en esta población y actualmente muchos niños y adolescentes no realizan la actividad física suficiente para mantener una buenasalud. Existe evidencia de que el entrenamiento físico mejora la capacidad cardiopulmonar, los síntomas del asma y la calidad de vida en sujetos asmáticos. Esto sugiere que el entrenamiento y altos niveles de actividad física desempeñan un papel en el curso y la gravedad de la enfermedad.